Los avances recientes de la inteligencia artificial (IA) ha hecho que esta aparezca de forma habitual en los medios de comunicación generalistas. Algo que puede haber ayudado a producir malentendidos y mitos sobre la IA. Uno de los mitos más comunes entre el público general es que “todos los sistemas de IA son iguales”. En esta entrada, se abordará y desmontará este mito, explicando las diferencias existentes entre los diversos tipos de IA.
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La mayoría de las personas, como es de esperar, no están familiarizadas con los detalles técnicos en los que se basan los sistemas de IA. Solamente los expertos conocen estos detalles. Al igual que en otros campos, este desconocimiento puede llevar a una percepción simplificada y monolítica de lo que es la IA, sin distinguir entre sus diferentes tipologías.
Mito que, como otros, refuerza el tratamiento que se le da a la IA en los medios de comunicación y la ciencia ficción.
Los medios de comunicación a menudo presentan la IA de una manera sensacionalista y homogénea, sin explicar las diferencias entre los distintos tipos de sistemas de IA. Focalizando principalmente en los aspectos más espectaculares y vistosos de la IA. Este tipo de cobertura contribuye a la confusión y refuerza la idea errónea de que todos los sistemas de IA son iguales.
Al igual que otros avances técnicos como la robótica, la ciencia ficción también ha influido en la percepción errónea por parte del público de la IA. Presentándola frecuentemente como una entidad monolítica con capacidades sobrehumanas. Creando unas representaciones simplificadas de la IA que no reflejan la realidad de esta, siendo en la realidad una disciplina compleja y que requiere de diferentes perfiles y habilidades.
La IA se puede diferenciar en función de su alcance, diferenciando entre la IA débil o estrecha y la fuerte o de propósito general, y del tipo de aprendizaje (supervisado, no supervisado o por refuerzo).
La IA débil, también conocida como IA estrecha, se diseña y entrena para realizar correctamente tareas específicas. Modelos expertos en un área que no puede ser usada en otras. Por ejemplo, los asistentes virtuales como Siri y Alexa, los sistemas de recomendación en plataformas de streaming como Netflix, y los chatbots de atención al cliente. Cada uno de estos sistemas solamente pude resolver un problema específico:
La IA fuerte, o inteligencia artificial general (AGI), hace referencia a sistemas hipotéticos que pueden realizar cualquier tarea cognitiva humana. Sistemas que, hoy en día, no existen. A diferencia de la IA débil, la AGI podría generalizar conocimientos y habilidades para resolver problemas en una amplia variedad de tareas. Sin embargo, esta forma de IA no se espera que se desarrolle en el futuro cercano.
En un campo como la asistencia sanitaria se puede ver cuál sería la diferencia entre las IA débiles, las que existen ahora mismo, y las IA fuertes, en caso de que se puedan desarrollar en un futuro. Las diferencias básicas entre estas IA son:
En base al tipo de aprendizaje usado para entrenar los modelos, la IA se puede dividir en tres clases fundamentales: aprendizaje supervisado, no supervisado y por refuerzo.
En aprendizaje supervisado, los modelos de IA se entrenan utilizando un conjunto de datos etiquetados. Cada entrada del conjunto de datos de entrenamiento necesita disponer de la respuesta correcta y el modelo aprende los patrones que relacionan los datos con las respuestas a partir de los ejemplos. Algunos casos en los que se usa aprendizaje supervisado son:
A diferencia del aprendizaje supervisado, en el aprendizaje no supervisado, los modelos se entrenan utilizando datos sin la respuesta correcta. Es decir, datos sin etiquetar. Para estos modelos el objetivo es encontrar los patrones y estructuras subyacentes que se encuentran dentro de los conjuntos de datos. Algunas aplicaciones de estos modelos son:
En el aprendizaje por refuerzo, los agentes (en este tipo de aprendizaje se emplea el término agente en lugar de modelo) aprenden a tomar decisiones mediante la interacción con un entorno. Para ello se les recompensa cuando realizan acciones correctas y se les penaliza cuando estas se consideran como incorrectas. Así, los agentes buscan estrategias para a maximizar la recompensa total y aprender a tomas las decisiones que correctas que maximizan estas. Algunas aplicaciones del aprendizaje por refuerzo son:
Cada uno de los tipos de aprendizaje vistos se emplean para abordar diferentes tipos de problemas:
El mito de que “todos los sistemas de IA son iguales” surge del desconocimiento y la simplificación excesiva de una tecnología compleja como es la IA. Como se ha visto en la entrada, existen diferentes tipos de IA con capacidades diferentes. La IA débil está diseñada para realizar tareas específicas, la que existe en la actualidad, mientras que la IA fuerte, que podría realizar cualquier tarea cognitiva humana, aún es un concepto hipotético.
Además, los métodos de aprendizaje en IA, como el supervisado, no supervisado y por refuerzo, se usan para abordar diferentes problemas. Comprender las diferencias es crucial para aprovechar al máximo el potencial de la IA y evitar malentendidos sobre sus capacidades y limitaciones.
Imagen de Alexandra_Koch en Pixabay
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